El último sábado se graduó una de las personas que mas quiero en esta vida, se graduó mi gran amor, esa persona que a buenas o malas me hizo conocer la palabra amor en todo su esplendor. Me invitó, fui no me quedaba de otra, pero hoy a dos días del esperado momento creo que hubiese sido mejor poder disculparme y quedarme en casa, llorando mi pena, mi rabia, mi frustación por haber sido una reverenda estúpida e inconsciente.
El día sábado tenía también un compromiso familiar, decidí ir entonces al salón de belleza porque quería un look fresco, aunque fuere solo por ese día, en realidad no había ninguna otra intención, cuando regrese a casa mis padres me esperaban para ir a esa reunión del cual solo pensaba quedarme hasta las 5 de la tarde y luego ir a ver a la razón de mis sufrimientos por ultima vez, salí un poco más tarde de lo que tenía previsto pero llegue lo suficiente como para ver a los demás integrantes de la promoción, que dicho sea de paso también son amigos míos, me senté al lado de la escalera por donde ellos pasarían.
Vi primero pasar a una amiga y le hice una pequeña barra, detrás de ella...ahí estaba, solo cruzamos nuestras miradas y en ella yo le decía: date cuenta que estoy aquí y no he cambiado, soy la misma de siempre, pero solo sonrió y yo también. Ya afuera, logré ver a su familia, y decidí no acercarme, quería un momento a solas, solo lo suficiente para pedirle perdón por todas las estupideces que cometí, pero preferí esperar y les dije a dos amigos que tenia de compañía pasar a saludar a los otros chicos, la hora se prolongaba y decidí darle cara a lo que buscaba y huía, comandada por mis dos acompañantes, no fue tan necesario ir hasta allá, vi que se acercó, mi amiga se adelanto a saludar, luego mi amigo y llego mi turno, huí a su mirada y fui de frente al abrazo, escuché que me dijo: amiga, gracias por venir...eso fue todo, porque enseguida me soltó y dijo: ¿Cómo es hoy?, ¿Donde la van a seguir?, su hermana gritó su nombre y desapareció.
Luego de tantos planes y ver donde la continuábamos, tenía una invitación de una de mis buenas amigas, recién graduada también, pero su casa esta algo alejada de Lima, mis mejores amigos se iban para allá, pero esperaba quedar con...no me decía nada, y yo la verdad quería llorar, pero respire hondo, y pensaba en aceptar la única invitación seria que tenia hasta ese entonces. Pero, me llamo y me dijo que iba con su familia a cenar y que estaba invitada, por dentro estaba feliz, pero ese orgullo estúpido hizo que le diga: vengo de una reunión familiar y comí bastante (en realidad, solo había degustado un par de bocaditos), no se a que pueda ir le dije, me miro y dijo, anda nomás...bien, le respondí, me despediré de los chicos.
Ya en el restaurante, ubico a su familia; yo no sabia que hacer, estaba incómoda pero llego un amigo y ella decidió sentarnos a los dos en una mesa que se encontraba al extremo opuesto de su familia. Acepté.
Empezó la orquesta, el baile... luego de unas horas, me dijo: pasen a mi mesa, mi familia se fue, recogí mis cosas y nos dirigimos hacia allá. Su cuñado le había dejado una botella de vino, el mozo lo sirvió, cogió dos copas, me dio una y me dijo: gracias por todo, eso fue un puñal, porque me sonó a despedida definitiva, sonreí y le dije despacio, casi susurrando: no tienes por qué. Llegaron el resto de los chicos y la conversación se acabó.
En el resto de la noche, todo fue más de lo mismo, yo bailando con amigos, sentándome y queriendo que me dirija la palabra, pero si intente algo todo resulto fallido pues en todo la noche no me dirigió más de 10 palabras, y yo conforme pasaban las horas y se hacia de mañana, sentía que ya todo estaba perdido.
Si bien es cierto, que nunca pudimos entablar una conversación fluida, sentía su resentimiento, sus ganas de querer ignorarme, su esquivo durante toda la noche y es que cada vez que cruzamos las miradas me sentía morir, porque su mirada me decía muchas cosas y yo impotente de decirle perdóname. La fatídica hora de irnos llego y era inevitable poder intentar que los amigos que iban por nuestra ruta no se nos unieran. Ya de regreso en el taxi subimos 5 personas, nos separaban 2 de ellas, fue el fin de mi ansiado día, mi ansiada noche para poder esclarecer todos lo puntos que quedaron en el aire. Llegamos al paradero donde tenia que bajar, lo hice lo más rápido que pude, solo dije chau; escuche de su voz, chau, gracias...
Caminé lo mas rápido que pude y chape otro taxi, esta vez a mi casa. Cuando llegue quise meterme a mi cama y llorar, porque en toda la noche quería hacerlo... pero ni eso pude, mi hermana quien duerme en el mismo cuarto, estaba despierta y me pregunto que tal me había ido, respondí que bien, y me eche a dormir, me tape todo y no quise pensar, esta vez mi corazón se quedaría roto para siempre.
El día sábado tenía también un compromiso familiar, decidí ir entonces al salón de belleza porque quería un look fresco, aunque fuere solo por ese día, en realidad no había ninguna otra intención, cuando regrese a casa mis padres me esperaban para ir a esa reunión del cual solo pensaba quedarme hasta las 5 de la tarde y luego ir a ver a la razón de mis sufrimientos por ultima vez, salí un poco más tarde de lo que tenía previsto pero llegue lo suficiente como para ver a los demás integrantes de la promoción, que dicho sea de paso también son amigos míos, me senté al lado de la escalera por donde ellos pasarían.
Vi primero pasar a una amiga y le hice una pequeña barra, detrás de ella...ahí estaba, solo cruzamos nuestras miradas y en ella yo le decía: date cuenta que estoy aquí y no he cambiado, soy la misma de siempre, pero solo sonrió y yo también. Ya afuera, logré ver a su familia, y decidí no acercarme, quería un momento a solas, solo lo suficiente para pedirle perdón por todas las estupideces que cometí, pero preferí esperar y les dije a dos amigos que tenia de compañía pasar a saludar a los otros chicos, la hora se prolongaba y decidí darle cara a lo que buscaba y huía, comandada por mis dos acompañantes, no fue tan necesario ir hasta allá, vi que se acercó, mi amiga se adelanto a saludar, luego mi amigo y llego mi turno, huí a su mirada y fui de frente al abrazo, escuché que me dijo: amiga, gracias por venir...eso fue todo, porque enseguida me soltó y dijo: ¿Cómo es hoy?, ¿Donde la van a seguir?, su hermana gritó su nombre y desapareció.
Luego de tantos planes y ver donde la continuábamos, tenía una invitación de una de mis buenas amigas, recién graduada también, pero su casa esta algo alejada de Lima, mis mejores amigos se iban para allá, pero esperaba quedar con...no me decía nada, y yo la verdad quería llorar, pero respire hondo, y pensaba en aceptar la única invitación seria que tenia hasta ese entonces. Pero, me llamo y me dijo que iba con su familia a cenar y que estaba invitada, por dentro estaba feliz, pero ese orgullo estúpido hizo que le diga: vengo de una reunión familiar y comí bastante (en realidad, solo había degustado un par de bocaditos), no se a que pueda ir le dije, me miro y dijo, anda nomás...bien, le respondí, me despediré de los chicos.
Ya en el restaurante, ubico a su familia; yo no sabia que hacer, estaba incómoda pero llego un amigo y ella decidió sentarnos a los dos en una mesa que se encontraba al extremo opuesto de su familia. Acepté.
Empezó la orquesta, el baile... luego de unas horas, me dijo: pasen a mi mesa, mi familia se fue, recogí mis cosas y nos dirigimos hacia allá. Su cuñado le había dejado una botella de vino, el mozo lo sirvió, cogió dos copas, me dio una y me dijo: gracias por todo, eso fue un puñal, porque me sonó a despedida definitiva, sonreí y le dije despacio, casi susurrando: no tienes por qué. Llegaron el resto de los chicos y la conversación se acabó.
En el resto de la noche, todo fue más de lo mismo, yo bailando con amigos, sentándome y queriendo que me dirija la palabra, pero si intente algo todo resulto fallido pues en todo la noche no me dirigió más de 10 palabras, y yo conforme pasaban las horas y se hacia de mañana, sentía que ya todo estaba perdido.
Si bien es cierto, que nunca pudimos entablar una conversación fluida, sentía su resentimiento, sus ganas de querer ignorarme, su esquivo durante toda la noche y es que cada vez que cruzamos las miradas me sentía morir, porque su mirada me decía muchas cosas y yo impotente de decirle perdóname. La fatídica hora de irnos llego y era inevitable poder intentar que los amigos que iban por nuestra ruta no se nos unieran. Ya de regreso en el taxi subimos 5 personas, nos separaban 2 de ellas, fue el fin de mi ansiado día, mi ansiada noche para poder esclarecer todos lo puntos que quedaron en el aire. Llegamos al paradero donde tenia que bajar, lo hice lo más rápido que pude, solo dije chau; escuche de su voz, chau, gracias...
Caminé lo mas rápido que pude y chape otro taxi, esta vez a mi casa. Cuando llegue quise meterme a mi cama y llorar, porque en toda la noche quería hacerlo... pero ni eso pude, mi hermana quien duerme en el mismo cuarto, estaba despierta y me pregunto que tal me había ido, respondí que bien, y me eche a dormir, me tape todo y no quise pensar, esta vez mi corazón se quedaría roto para siempre.
Unos días antes, vi una película que me encanto, era una romántica, casi al finalizar escuche una canción, habla acerca de una mujer que se encuentra en ese momento de algunas relaciones en la que ella sabe que esa relación le hace daño, que esa persona no la deja ir. Sin embargo, ella le pide que la deje en libertad que no la lleve en su gravedad y aunque ella creía ser fuerte al final sabe que no es así. Es una muy buena canción y resume en parte lo que he estado deseando pero la verdad hoy ya ni se...Sara Bareilles es la cantautora de esta preciosa canción.
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