
Llegamos al karaoke, Elvira, Pao y yo luego de un recorrido por diversos locales del rubro, algunos repletos, algunos caros.
Ya sentadas, pedimos unos tragos y nos dispusimos a chequear la lista de canciones y escoger las que cantaríamos esa noche, mientras bromeábamos con los títulos que íbamos escogiendo, las personas de la mesa de al costado se retiraron y a los 10 minutos aproximadamente llegaron dos jóvenes y ocuparon sus lugares. Yo no volteé a mirarlos, pero sentía que Elvira y Pao los miraban constantemente, no les di importancia alguna. A los minutos Elvira se me acercó y me dijo que le parecía muy raro que a un karaoke llegaran dos chicos solos, no es normal, fueron sus palabras, a lo que sonrió y en seguida dijo, esos dos son…son?, le dije, ella aseguro con la cabeza. Me dispuse a seguir chequeando la lista y Pao intervino, eso me da asco, pero más asco me da cuando son dos mujeres, dijo. Deje lo que estaba haciendo y la mire por unos segundos fijamente, no quise ser obvia y acomodé mi copa, pero sentía que no podía quedarme callada pero tampoco quería poner un tema de discusión, así que solo dije: pero es su vida, a mí me parece normal, Elvira apoyo mi comentario. Pensé que todo terminaría ahí, pero Pao volvió a discreparme, me dijo: Dios creo solo hombre y mujer, nada más - frase bastante trillada - pensaba en que decir sin que suene muy gay de mi parte, pero Elvira intervino y dijo: ¿que hacemos entonces con toda esa gente?, que por cierto son muchos. Pao siguió, esta vez dijo: imagínate que lo vean los niños, imagínate que se apruebe esa ley acá en Perú (igual a la ley en Argentina, la ley de matrimonio entre homosexuales), estos andarán por las calles, no!, que feo, además yo aguanto todo menos las exhibiciones.
Lo que más quería decir en esos instantes me lo aguante, respire profundamente y solo decidí a decir: este es un lugar para mayores, y en cuantas a las exhibiciones, si algún día se aprueba esa “bendita” ley acá (y digo bendita, porque antes de que se planteé ya origina discusiones por todos lados) y ellos se exhiben por las calles, pues para ese entonces tocará la tarea a los padres de poder educar a sus hijos en cuanto a ese tema, a los niños no se les puede pintar un mundo de ilusiones tampoco. Ella me miro y me dijo, no, eso no es así. Acabo la conversación
Luego de esa alturada discusión, creo, volteé a ver a la pareja que tantos disgustos ocasionaba en mi amiga Pao. Los vi acaramelados, y eso ni me gusto ni me disgusto.
Hace un tiempo estuve a punto de contarle quien era en realidad a Pao, ese día estaba decidida a hacerlo pero algo dentro de mí hizo que opte por esperar un tiempo. Hoy convencida ya, de que si le cuento la verdad es para alejarnos o tal vez sirva para que pueda cambiar su forma de pensar, lo cual no pretendo, pero si en verdad es mi amiga y si quisiera serlo tendría que aceptarme como soy.